"Por lo tanto les digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada" - Mateo 12:31
Así como cuando piensas que ya más nada puede suceder en Venezuela, siempre hay algo que te sorprenderá y en este caso es el horrible pecado de la blasfemia e idolatría pero peor es que el Presidente, líder de la nación, defienda semejante deshonra a Dios y ofenda a los representantes de la iglesia Católica en Venezuela por decir lo que en la Biblia sale reflejado.
La idolatría es amar o adorar a algo o alguien y darle cualidades divinas, que solo Dios puede tener. Idolatría es adorar a Hugo Chávez, que fue un humano más y que, además, desgració a Venezuela.
Algo cierto es que la furia de Dios caerá sobre cada persona que repita con fe esa copia barata del padrenuestro, oración que aparece en el nuevo testamento y como tal debe ser respetada.
Tolero la coexistencia de otras religiones en mi país, ya que en la constitución está consagrada la libertad de culto, pero no respeto la suplantación del cristianismo mediante la usura y copia de sus tradiciones y rezos y mucho menos aceptaré que se ofenda a mi Dios y que se arremeta con quienes defiendan lo que la palabra del omnipotente dice.
Como cristiano y como venezolano, me siento altamente ofendido y temeroso ya que sé la capacidad de respuesta que puede tener Dios. Él no es vengativo, pero sí celoso.
Venezuela es un país hermoso, pero que la cúpula que lo dirige sea blasfema e idólatra puede hacer que en muy poco tiempo se siga deteriorando más.
La furia de Dios es real, si no recuerde cuando Hugo Chávez maldijo al bendito Estado de Israel desde el fondo de su alma y de sus vísceras y un cáncer fulminante le destruyó el alma desde el lugar donde el proclamó la maldición.
Jesús, en su lecho de muerte, dijo "perdónalos Padre, porque no saben lo que hacen" y yo repito eso mismo en este momento.
Dios bendiga a Venezuela y nos haga salir de este Gobierno anticristiano.
