domingo, 5 de junio de 2016

¿Y si se me va la juventud?

Cumplí 20 y mi preocupación aumentó: no, no le tengo miedo al paso de los años; le tengo miedo a ver el desgaste de mi vida en un país que cada día me limita más. 

Salir sin saber si se va a regresar vivo a casa no es sano
Sí, sé que estoy joven y quedan muchos años por delante para hacer lo imposible. Pero debería estar disfrutando mi juventud en total plenitud. Y no hablo de bochinches con excesos que incluyan drogas y alcohol; hablo de crecimiento personal, artístico y espiritual. 

Sé, presiento, creo y tengo fe en que el Cambio está cerca; y también sé que mis hijos sabrán que es vivir en un país decente. 

Pero, ¿qué pasa conmigo y con los míos?; ¿quién me reparará los años de prohibición de estar hasta muy tarde en la calle por protección de mi vida? y, por más insignificante que suene, la frustración al no consumir productos que la Venezuela de hoy es un producto suntuario, tipo cereal con leche. 

Mi Salida no es el Aeropuerto de Maiquetía, aunque nunca es descartable. Estoy consciente que cuando todo esto pase, esta República necesitará gente profesional y seria para volverla a levantar y ahí estaré ahí; y una vez que el país esté bien, ya seré un adulto, quizá con hijos.

Volvimos a comprobarlo: el socialismo no sirve
Me da rabia no poder "vacilarme mi vida", como debería ser. 

Me da miedo perder la juventud, gracias a un modelo sociopolítico fracasado. 

¿Y si se me va la juventud esperando que todo mejore?, no lo sé; pero sí tengo las esperanzas revitalizadas, con la energía del 2014 y la motivación del 6D, que el Cambio llegó y nada lo detendrá. 

Solo espero que se materialice más pronto de lo que los tiempos del Universo lo tienen planeado. 

viernes, 27 de mayo de 2016

Disculpa, Oliver

Discúlpanos Oliver, tu no decidiste nacer, y mucho menos en Venezuela; discúlpanos Oliver, a pesar de todas las dificultades, querías curarte. 

Para entender mejor la historia de Oliver Sánchez, y sus últimas y trágicas horas de vida, haz click La trágica muerte de Oliver Sánchez, el "niño de la pancarta" que sufría de cáncer y conmovió a Venezuela

Oliver, discúlpanos a todos los venezolanos con pleno uso de la Razón por no haber luchado por ti y por los miles de pacientes con cáncer que a diario sufren.

Disculpa a Nicolás Maduro, presidente por error de Venezuela, y al Poder Judicial, por negarte el acceso internacional de los medicamentos.

Nuevamente, discúlpame a mí por no haber luchado por los pacientes terminales enfermos.

Querías ser bombero, ¡y podías ser uno genial! Podías ser un bombero de la Venezuela decente, de la que necesita personas que luchen por el país. Lamentablemente, ya no será así. 

Oliver, me duele mucho tu muerte. Créeme, me afectó; en parte soy culpable, por no hacer el debido control ciudadano ni exigir que sí haya ayuda humanitaria. ¡Nos estamos muriendo, nos están matando!

Pero me complace que estás con Dios, pues tuyo es el Reino de los Cielos. 

Descansa en Paz, Oliver. Sé que Dios, tu compañero en las Alturas, le dará sosiego a tu mamá, quién eternamente te recordará. 

 Entonces Jesús les dijo: —Dejen a los niños y no les impidan venir a mí, porque de los tales es el reino de los cielos. Mateo 19:14
NOTA: En honor y respeto a Oliver Sánchez, y a su familia, este artículo no contiene ninguna imagen. Paz al alma del niño.