domingo, 5 de junio de 2016

¿Y si se me va la juventud?

Cumplí 20 y mi preocupación aumentó: no, no le tengo miedo al paso de los años; le tengo miedo a ver el desgaste de mi vida en un país que cada día me limita más. 

Salir sin saber si se va a regresar vivo a casa no es sano
Sí, sé que estoy joven y quedan muchos años por delante para hacer lo imposible. Pero debería estar disfrutando mi juventud en total plenitud. Y no hablo de bochinches con excesos que incluyan drogas y alcohol; hablo de crecimiento personal, artístico y espiritual. 

Sé, presiento, creo y tengo fe en que el Cambio está cerca; y también sé que mis hijos sabrán que es vivir en un país decente. 

Pero, ¿qué pasa conmigo y con los míos?; ¿quién me reparará los años de prohibición de estar hasta muy tarde en la calle por protección de mi vida? y, por más insignificante que suene, la frustración al no consumir productos que la Venezuela de hoy es un producto suntuario, tipo cereal con leche. 

Mi Salida no es el Aeropuerto de Maiquetía, aunque nunca es descartable. Estoy consciente que cuando todo esto pase, esta República necesitará gente profesional y seria para volverla a levantar y ahí estaré ahí; y una vez que el país esté bien, ya seré un adulto, quizá con hijos.

Volvimos a comprobarlo: el socialismo no sirve
Me da rabia no poder "vacilarme mi vida", como debería ser. 

Me da miedo perder la juventud, gracias a un modelo sociopolítico fracasado. 

¿Y si se me va la juventud esperando que todo mejore?, no lo sé; pero sí tengo las esperanzas revitalizadas, con la energía del 2014 y la motivación del 6D, que el Cambio llegó y nada lo detendrá. 

Solo espero que se materialice más pronto de lo que los tiempos del Universo lo tienen planeado. 

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