domingo, 3 de agosto de 2014

Transculturizado por Estados Unidos

Quizá el título incite a pensar algo como que criticaré a Estados Unidos, ¿y por qué no si en el país de la democracia perfecta puedo decir o escribir lo que quiera gracias a la primera enmienda? pero no es así, estoy agradecido por la transculturización mas eso no significa que no aprecie mis raíces.
Bandera de Estados Unidos.
Imagen: Archivo.

Nací en pleno apogeo de la tecnología, puedo ver o escuchar cualquier cosa a través de la internet utilizando un computador o mi teléfono inteligente. Yo tengo la capacidad de elección, y siguiendo los valores aprendidos en el hogar, de que ver o escuchar cualquier material audiovisual que desee.

Agradecido con Dios por haberme permitido nacer en el siglo de los cambios, el siglo XX, y de poder crecer en el siglo de los avances, el siglo XXI; me siento feliz por poder abrir Youtube y poder buscar cualquier canción actualizada que haya sido fabricada en Los Angeles, California, o de un calipso grabado en el pueblo de El Callao. 

Me llena de satisfacción vivir en una sociedad con economía de mercado, o algo similar en Venezuela, y poder adquirir cualquier mercancía que yo pueda pagar según mis intereses y mi esfuerzo al trabajar. El libre mercado es lo mejor que le ha pasado a la humanidad, agradecido con la vida de que Estados Unidos hubiese ganado la Segunda Guerra Mundial y haya propagado el capitalismo. 

Me da alegría poder consumir Coca Cola o Pepsi, porqué no, y a través de mi teléfono inteligente de marca coreana pueda ingresar a WhatsApp y comunicarme con mis amistades o quién lo necesite. 

Me complazco al saber que existe, por lo menos, un Estado en el mundo que vela por la libertad y la justicia, aunque cueste creerlo.

Que yo pueda escuchar Pop, en sus diferentes ramas, rap y r&b es gracias a las competitivas leyes de mercadeo que existen en la unión de 50 estados federales constituidas en la más poderosa nación.

Amo a Venezuela y estoy orgulloso de ser venezolano, soy estudiante universitario porque sé que soy parte del cambio,, pero no por eso dejo de darme cuenta que existe un país libre con oportunidades de desarrollo al norte de mis fronteras. 

Estoy transculturizado por Estados Unidos pero eso no me impide seguir siendo venezolano, y disfrutar de eso, ya que al final es una conducta aprendida que jamás podré desaprenderla. Hay que aceptar que la globalización es algo palpable y que ha traído más beneficios que desgracias.

Dios bendiga a Estados Unidos, Dios bendiga a Venezuela. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario