Los que fueron a reparación conmigo en mi último año de bachillerato y mis actuales compañeros de la universidad conocen a Andrés, el limón.
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| Andrés, el limón. Imagen: Francisco Hernández |
Sé que es muy WTF? eso pero ¿Cómo un limón se convierte en mi pana del alma?
Todo empieza a finales de junio, cuándo ya los números no daban y, evidentemente, tenía que ir a revisión de Química y durante las 3 semanas intensivas de estudio que tuve, donde victoriosamente aprobé la materia y así el año, apareció en la escena un objeto redondo y verde que lo apretaba cual pelota anti-estrés. Apareció un limón.
El nombre no es derivado en honor a nadie de mi círculo, si no al apóstol Andrés ya que ese fue el primer momento que vi en la Biblia en aquel momento cuando lo identificaría.
Eran momentos de tensión, nunca había ido a revisión con alguna materia y esta era científica lo cual requería resultados exactos. Tenía la presión de aprobar el examen en la primera oportunidad para tener todas las notas y así poder graduarme de Bachiller.
Mientras yo estudiaba las cadenas carbonadas, Andrés estaba allí presente y le narraba "Bueno sí Andrés, esto es un alqueno debido a...".
Andrés iba al colegio y estudiaba con él allá, mientras llegaban mis compañeros. Andrés servía de distracción y entretenimiento.
El "día del juicio", el 9 de julio, el día del examen de revisión, Andrés estuvo presente en el examen para yo narrarle las respuestas y bueno, aprobé. (No pasé gracias a Andrés, fue gracias a mi esfuerzo propio y al apoyo incondicional de Jesús).
Luego, durante las vacaciones, Andrés se multiplicaba (al ser una fruta, su periodo de vida es muy corto y cada semana debìa renovarlo). Y al comenzar la universidad, sin pena alguna, reaparece Andrés en los momentos de tensión o cuando se necesita para calmar a una persona.
Se convirtió en mi alto pana porque me acompaña a todos lados sin quejarse y me calma cuándo es necesario.
El pana Andrés es un vacilón.
Así como está Andrés, el limón, está Santiago, el durazno, Carla, la manzana, Petra, la piña, e Ivana, la naranja.

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