martes, 12 de agosto de 2014

La depresión: ¿ganas de llamar la atención?

La depresión es una enfermedad, una de las más serias ya que en segundos puede causar una muerte. Es fea, pero más feo es que no sea entendida.

Desde el suicidio de Robin Williams, muchas personas han empezado a hablar de la depresión y la muerte como su consecuencia más directa pero no todo es así de rápido ni de drástico. 

Todos nos podemos deprimir por situaciones de la vida donde nos sentimos decepcionados o defraudados de nosotros mismos, o de alguien cercano, por algo que pudo haber sido excelente, la vida es un ciclo y se entiende pero todo cambia cuando la depresión dura más de una semana hábil. Todo cambia cuando llega el viernes y no hay ánimos de salir a comer o charlar sobre la vida con amistades cercanas. 

Al trascurrir el tiempo, la depresión puede convertirse en 'mayor'. La depresión es una enfermedad de verdad; en algunas personas es pasajera, para otros es eterna. Ella no se cura, se medica. Ella no te domina, pero es fuerte. 

¿Por qué? La explicación es sencilla: las hormonas. El cerebro deja de segregar serotonina y oxitocina, la felicidad convertida en un proceso químico dentro del hipotálamo. Estos dos compuestos son necesarios para lograr la felicidad, la excitación y la alegría.

Una persona deprimida necesita ayuda, aunque ella no lo transmita de esa manera. Si alguien expresa sentimientos de suicidio, es porque ya pensó las maneras más directas de acabar con la vida y los sufrimientos que esa persona posee.

Al afectado se le debe indicar que hay un futuro, que todo puede cambiar y que hay personas especializadas que lo pueden ayudar (psicólogos o psiquiatras). 

Un deprimido no está loco, está enfermo. Un deprimido necesita sanación.

No es fácil llevar una enfermedad que expresa a través de la cara algo que tus conocidos preguntará "¿Qué tienes? ¿Qué te sucedió?"

La ayuda está al alcance de todos y es bueno recibirla. 

La vida es bella, aunque no lo parezca siempre. Con cariño, una persona que tuvo que aprender que su cerebro no siempre libera serotonina y la necesita.

Dios bendiga a Venezuela.


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