Venezuela, país petrolero con una moneda tan devaluada que todo su cóctel monetario no alcanza para un dólar estadounidense, es una nación llena de constante cambios.
Venezuela, mi país, es una maravilla pero hay un detalle: el Gobierno y su sistema económico han destruido en la nación lo que costó hacer en 50 años de democracia.
Un país dividido en dos, donde una mitad no se entiende con la otra. Donde una mitad se siente superior a la otra y no da espacios no es un país sano.
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| Imagen representativa de los pensamientos de muchos jóvenes venezolanos. Imagen: Twitter |
Detrás de toda la destrucción, el atraso tecnológico, la escasez de alimentos, la delincuencia desbordada, la imposibilidad de hacer turismo en el exterior y las pocas oportunidades de negocio; está el peor de los miedos de un país: que la fuerza joven productiva sea no sea útil o que emigre.
Los jóvenes venezolanos somos los más afectados, la poca visibilidad de un futuro lleno de progreso junto al declive académico hace que muchos tomen el, mal llamado, plan B. Emigrar no es pecado, cada persona elije como disfrutar su calidad de vida.
No hay nada y lo que se encuentra es racionado. No hay nada más denigrante que alguien te diga "son dos por persona" y peor cuando te ponen límite temporal.
Lo malo de la emigración, es que se están yendo personas muy calificadas. Este semestre en la Universidad inició con 4 profesores menos, a quiénes admiraba. Muchos de mis compañeros de clases han visto el futuro en zonas donde son recibidos y tratados con profesionalismo.
Ciertamente, no hay nada mejor que estar en su casa pero ¿si dentro de ella te maltratan y te prohíben hacer cosas por tu bienestar?
Venezuela es un país exportador de petróleo - por ahora -, beisbolistas, modelos y ahora cerebros.
Muchos países han mejorado gracias a la fuerza de trabajo venezolana, Panamá y Colombia son ejemplos.
Es muy triste escuchar que un amigo te diga "me voy, ya no doy para más" y que mis sábados se hayan convertido en salir a buscar productos de primera necesidad porque ni hay con que lavarse el cabello.
Mi país me duele, pero son tantos golpes que recibes que te debes plantear que tu vida es más importante. El que decida emigrar, que lo haga.
El cambio viene y nada lo detiene, es el eslogan de esperanza que transmite Voluntad Popular.
Ojalá hubiera nacido en la época del "ta barato, dame dos" pero sé que ver el final de esta vaina será lo mejor (o lo peor) de mi vida.
— Francisco Hernández (@FrankJ360) diciembre 7, 2014

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